Apenas el silencio, si acaso unas líneas, ya no sorpresa y en todo caso un dolor rutinario. Insensibilizados por la frecuencia, es tristemente la costumbre quien nos distrae en este mundo fugaz de estímulos infinitos. En lo que va de año, la violencia doméstica se ha llevado a
68 mujeres en Expaña, las dos últimas de ellas durante este
fin de semana.
A pesar de la multitud de voces que hemos escuchado, a pesar de todos los análisis, certeros los más, que han aflorado en los medios de comunicación y de toda la contestación social que esta lacerante herida ha suscitado, hay un tema que en mi opinión no ha sido suficientemente considerado, que tiene que ver con la educación, que tiene que ver con la inestabilidad mental y emocional de nuestra sociedad y que, tal y como yo lo veo, podemos hallar en la base de fenómenos tan lamentables como la violencia doméstica, el mobbing, el bulling y todos aquellos anglicismos que tengan que ver con el
acoso moral. Me refiero a los
estilos de comportamiento.
Sin entrar en demasiados detalles ni exclusivistas jergas profesionales, podemos distinguir cuatro estilos de comportamiento: pasivo o sumiso, asertivo, agresivo y pasivo/agresivo. Veámoslos brevemente:
1.- Pasivo: las personas pasivas no suelen expresar sus deseos, generalmente dejan sus necesidades en segundo plano en beneficio de las de los demás, infravaloran sus opiniones, capacidades y derechos. Respetan más a los demás que a sí mismas, suelen sentirse frustradas, con una baja autoestima y suelen sentirse incómodas en las relaciones sociales.
2.- Asertivo: las personas asertivas se valoran y respetan del mismo modo que a los demás. Son capaces de hacer valer sus derechos frente a los intentos de manipulación sin por ello manipular. Suelen mantener la calma en las situaciones difíciles, tienen confianza en sí mismas y su autoconcepto y su autoestima acostumbran a ser positivos. Aceptan menos lo que se les impone y solicitan mayores cambios en los demás.
3.- Agresivo: las personas agresivas son dominantes, egoístas, sin reparos a la hora de intimidar, herir, humillar o amenazar a los demás para conseguir lo que quieren., guiándose sólo por ellos mismos. No respetan a las personas con las que se relacionan, imponen sus reglas y quieren siempre imponer sus decisiones. No dialogan, no escuchan, utilizan incluso insultos y amenazas.
4.- Pasivo/agresivo: una persona
pasiva-agresiva posee un modo de responder en la interacción con otras personas que se corresponde con la actitud descrita como
pasiva (no defienden sus derechos ni sus opiniones), pero que después, a solas, se
vengan de manera
agresiva por esa situación injusta que no han podido o sabido solucionar. No suelen atender a razones, no suelen buscar explicaciones que les hurten la posibilidad íntima de la venganza.
¿Por qué muchos acosadores, agresores o asesinos son descritos por las sorprendidas personas de su entorno como maridos, padres, etc.,
ejemplares? A lo mejor porque se muestran
pasivos en la interacción social, educados, prudentes o silenciosos, mientras que en los ámbitos donde se sienten poderosos, como su familia o ante sus subordinados, pueden comportarse de manera impunemente agresiva.
¿Qué importancia puede tener este rollo que os estoy soltando? Pues que los estilos de comportamiento no son un rasgo congénito de nuestra personalidad, sino que son educables, entrenables. Si admitimos que esto es así, no sólo hemos de hablar de individuos enfermos y delincuentes, sino que hemos de considerar la necesidad de que nuestra sociedad, nuestro sistema educativo, nuestros medios de comunicación, nuestros políticos, etc., contribuyan a formar a las personas como tales, pues es la educación la única vía posible para la solución de cualquier forma de abuso y violencia.